Naturaleza y paisaje se dan la mano en los miradores creados por Tomaso Hernández en Fuencaliente

El autor ha realizado dos atalayas ecológicas, integradas en el entorno.

El artista Tomaso Hernández ha creado en Fuencaliente dos espacios para disfrutar del paisaje del sur de La Palma sin modificar para ello el entorno. Todo lo contrario, ha empleado en su ejecución los recursos naturales que ofrece el mismo territorio y la inspiración paisajística que brota del contacto con la naturaleza . Se trata de dos “miradores ecológicos”, como los define el autor, que responden a una filosofía creativa marcada por el integracionismo con el paisaje, la reutilización de los elementos que ofrece la naturaleza y el leitmotiv con el que trabaja el autor: “La búsqueda de lo espectacular de la sencillez”.

Contrariamente a lo que cabría imaginar, ese camino hacia la sencillez creativa no es el más fácil. “Es necesario llegar a lo más profundo y perderse en la complejidad de la realidad para hacer brotar la espectacularidad que encierra lo sencillo”, comenta el autor, que ha llevado hasta sus últimas consecuencias esta idea en los miradores y también en la integración paisajística que realizó en la Fuente Santa. La mirada del artista necesita conocer y reconocer el terreno sobre el que trabaja. De alguna manera, debe captar la identidad del paisaje para después intervenir en él sin herir su sentido y no interrumpir la semántica del entorno.

Así comenzó su tarea Tomaso Hernández en Fuencaliente. Estudiando hasta el último detalle su topografía, la flora y la geología, marcada, en este caso, por la naturaleza volcánica del terreno (ambos se encuentran ubicados por debajo del volcán de San Antonio). Como resultado de esta investigación y empatía con el entono, los miradores se han convertido en una especie de microuniversos nativos, donde se resume la esencia de la naturaleza del territorio en el que se implantan.

Los miradores contienen las plantas que existen en la zona. En uno de ellos predominan los tajinastes blancos y azules, y los bejeques, mientras que en el otro está claramente marcado por la presencia del cardonal tabaibal. Junto con la flora, de cara a establecer un hito que diferenciara a ambas intervenciones, Hernández creó en uno de ellos la representación de una pequeña montaña y en el siguiente una espiral.

En su obra hay una clara voluntad de trabajar sobre los valores de la austeridad y la reutiliazción de los materiales, en una clave utópica que mira hacia la consecución, en último término, de una isla y un archipiélago ecológico. Una especie de Tomás Moro, que define su utopía en una isla que ya es Reserva de la Biosfera, pero que todavía le queda mucho camino por recorrer para ser más sostenible. Así piedras de las obras que se están ejecutando en la carretera del Sur fueron destinadas a estos miradores, el sistema de compactación fue a base de tierra natural y el aprovechamiento de la flora que se encontraba en la zona y su trasplante con el mimo y el celo que pone el artista palmero en cada una de sus intervenciones.

Tomaso Hernández trabaja en equipo, con especialistas en distintas ramas del saber, pero está encima del más mínimo detalle durante el proceso de creación. Así se le puede ver dirigiendo el movimiento de una pala mecánica, trasplantando un bejeque o rodando una piedra, con igual concentración que se sienta a realizar el diseño del proyecto ante la pantalla de un Mac. Esta curiosidad en el trabajo le condujo al diseño de un mobiliario original para los miradores, que podrían convertirse en modelo para próximas intervenciones que se realicen. Así los asientos están realizados con moldes de piedras volcánicas, al igual que los travesaños de las pérgolas, que transmiten la sensación de que están realizados con madera de pino, cuya ejecución corrió a cargo de la empresa Antonio Afonso.

Son miradores “autosuficientes, que no precisan de mantenimiento”. No solo han sido realizado con material reciclado y están perfectamente integrados en el medio, sino que además se autoabastecen. De hecho, tiene previsto en una última fase implantar captadores de brumas, que permitan obtener el agua para el riego de la flora.

Tomaso Hernández presenta sus primeras videocreaciones en la Isla

Salazar acoge la muestra del artista palmero “Tengo el control con la duda”

La Casa Salazar acoge desde mañana viernes la muestra “Tengo el control con la duda”, donde Tomaso Hernández, uno de los artistas palmeros con mayor proyección internacional, presenta sus primeras videocreaciones. El concepto que mueve esta serie es el juego de los contrarios en estos tiempos convulsos que vivimos. Los contrarios, los opuestos, el artista parte del contraste de la luz y la sombra.

Los contrarios aparecen en todas las tradiciones gnósticas. La necesidad de conciliar los opuestos es una parte del trabajo de perfeccionamiento personal de crecimiento humano, previo o paralelo a un cambio espiritual. William Blake nos dijo que “sin contrarios no hay progreso. Atracción y repulsión, razón y energía, amor y odio, son necesarios para la existencia humana”.

Orden y caos, construcción y la destrucción, negativo y positivo, acción y Vídeo-creaciones cargadas de un mensaje rotundo que impresionan y que van más allá de lo que se ve con una simple mirada. El proyecto se articula en torno a la proyección de dos vídeos, “El control de los silencios” y “Or did they”, de laserie Bodegones de vidrio y frutas, obra realizada en 2007-2008, acompañados de fotografías y collages resultantes de su proceso creativo.

Su proyecto artístico se inserta en torno al arte relacional, que no obvia los procesos previos al resultado: “Para mí es más importante el proceso creativo y la realización que el resultado”. Sus obras conectan al espectador con experiencias y sensaciones vividas. El proceso comienza con un viaje a las periferias de Dakar y luego, a París y el contraste generado por los dos viajes seguidos en el tiempo.

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El artista palmero Tomaso Hernández presenta sus primeras videocreaciones en la Casa Salazar.

La exposición en colaboración con el Centro Atlántico de Arte Moderno CAAM y el Gobierno de Canarias. Fue producida por el Centro Atlántico de Arte Moderno
CAAM de Las Palmas donde se exhibió en noviembre de 2010. En enero de 2011 se expuso en la Sala de Arte Contemporáneo del Gobierno de Canarias en el
Museo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife. Posteriormente se expuso en Barcelona en el Salón Noble del Edifici de Rellotge.

Tomaso Hernández nace en Los Llanos de Aridane, La Palma en 1967. Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de la Laguna (Tenerife) en 1992, ha completado su formación con la realización de diversos talleres artísticos, entre ellos, de Artes Plásticas en la Facultad de Bellas Artes de La Laguna. Ha sido seleccionado para los talleres de Arte Actual en el Círculo de Bellas Artes de Madrid por artistas como Antón Lamazares, Darío Villalba o Albert Ohelen.

La exposición podrá visitarse del 18 de marzo al 16 de abril, en la Casa Principal de Salazar de Santa Cruz de La Palma, en el horario de lunes a viernes, de 09:00 a 21:00 horas y sábados de 09:00 a 13:00 horas.

Tomaso Hernández: La búsqueda de lo espectacular de la sencillez

Pasamos por la vida casi sin mirar. Se nos escapa la realidad de las cosas ante una constante tormenta de sensaciones que terminan embotando los sentidos. Por eso sorprende tanto que con aquello que nos tropezamos a diario haya quien consiga convertirlo en eso que llamamos arte. Esto es lo que está logrando el creador palmero Tomaso Hernández en las intervenciones que realiza en distintos puntos de la geografía insular. Él mismo ha definido ese camino como “la búsqueda de lo espectacular de la sencillez”.

En esta línea se enmarcan los dos miradores ecológicos a los que está dando los últimos retoques en el municipio de Fuencaliente, por debajo del volcán de San Antonio, que han creado sendos espacios privilegiados para disfrutar del paisaje del sur de La Palma, y son parada obligatoria para los turistas. Para ello no ha tenido que mirar más allá del terreno, sino sentirlo, conocerlo y arrancar de él toda su identidad.

Esto que parecería sencillo es quizá lo más complejo. “La sencillez requiere llegar a lo más profundo y se alcanza al conquistar la complejidad en lugar de ignorarla”, confiesa Tomaso Hernández. Con anterioridad, al realizar la integración paisajística de la Fuente Santa, ya se había familiarizado con la naturaleza volcánica de este entorno natural, que confiesa que se encuentra entre sus preferidos de la Isla, desde que de pequeño contempló una tarde la erupción del Teneguía.

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Tomaso Hernández apuesta por una modelo integrador con la naturaleza.

Al contrario de lo que parece, “hace falta mucho trabajo para que algo resulte sencillo”, subraya el autor, quien recordó que la creación de los miradores comenzó con “un reconocimiento de la topografía como patrón a seguir, adaptándonos al terreno y a su espacio, con el objetivo de ser un parque nativo de especies vegetales endémicas, partiendo de la riqueza botánica y paisajística de Fuencaliente”. Uno de los miradores tiene una especie de montaña y el otro una espiral, como elementos identificativos.

El resultado son sendas construcciones integradas con el paisaje y el entorno, cómodas y atractivas para el visitante. Y para ello ha tirado de lo que ya estaba, reciclando materiales, como las piedras de la obra de la carretera del Sur que se está ejecutando en estos momentos o las mismas plantas del terreno, que ha trasplantado, “bejeque a bejeque”, cuando ha tenido que variar el terreno, o el sistema de compactación con tierra vegetal traída del norte de La Palma.

La cercanía entre los dos miradores, obligó a Tomaso Hernández diferenciar tanto la estructura de los espacios como su flora endémica, “utilizando parte de las plantas existentes, como los tajinastes blancos y azules y los bejeques en el mirador de la montaña, y creando un cardonal tabaibal en el de la espiral”. “La idea -prosiguió- era hacer un parque nativo”. En la dotación de la flora también colaboró el Vivero del Cabildo.

Otro de los aspectos que caracteriza los trabajos de Tomaso Hernández es que, pese a contar con la colaboración de especialistas en temas paisajísticos, botánicos o de la construcción, participa en todo el proceso del diseño y ejecución.

Así, el mobiliario de estos dos miradores también es original y podría ser un referente para el resto de infraestructuras de esta naturaleza que se creen en la Isla por su capacidad de adaptación al medio natural. Los asientos son una especie de sillones que están realizados con moldes de piedras volcánicas, al igual que los travesaños de las pérgolas, que aparentan ser troncos de pino, y que realizó, bajo su supervisión, la empresa Antonio Afonso.

“He querido hacer unos miradores cien por cien autosuficientes y que sirvan como un referente para seguir potenciando La Palma como Reserva de la Biosfera”, comenta Tomaso Hernández, quien señala que la diferencia con otros espacios creados con el mismo fin en la Isla está en la “integración con el paisaje”. “Partimos de la flora, la tierra y las piedras de allí. Todo ha sido reciclado. No necesitan un mantenimiento. Ellos solo se autoabastecen”. De hecho, tiene proyectado, para una nueva fase, la instalación de dos captadores de niebla para emplearla en el riego de los miradores.

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La espiral identifica a uno de los dos miradores.

Hay, por tanto, en su labor creativa también una preocupación ética con el medio ambiente. Preocupado por el cambio climático y las consecuencias que se derivarán para el planeta, reconoce que “mi utopía pasa por unas islas ecológicas”.

“Imagínate que el mundo sepa que existen 7 islas con buen clima, que el aire es limpio, con playas, con naturaleza, que se autoabastecen con energías renovables, que la agricultura y la ganadería sean ecológicas y, por tanto, se coma sano. Este y no otro, sería el verdadero futuro al que deberíamos aspirar en Canarias”, concluye.

DISEÑOS

Tomaso Hernández, también en Fuencaliente, lleva más de un año gestionando la imagen de Bodegas Teneguía. Durante ese tiempo ha recuperado el antiguo logotipo para las etiquetas de vino blanco y tinto que produce esta cooperativa vitivinícola. Con la llegada de las Fiestas Lustrales, le encomendaron que realizara el diseño para una edición especial de la Bajada de la Virgen 2015, en la que metió una de las figuras más emblemáticas de estos festejos como la de los Enanos.

Mientras tanto, también para las Lustrales, diseñÓ para el joyero Mábel la figura del Minué junto con el de la Virgen de las Nieves, creando así un nuevo icono que “hasta ahora no existía”. Por último, cabe destacar también la tarea que hizo en la entrada este de Fuencaliente, en la que generó el espacio para instalar la escultura del tonel de vino que ahora da la bienvenida al municipio, que no es un díseño suyo, pero sí retocó y sobre todo supo darle sentido a su ubicación.

Tomaso Hernández: La búsqueda de lo espectacular de la sencillez

Pasamos por la vida casi sin mirar. Se nos escapa la realidad de las cosas ante una constante tormenta de sensaciones que terminan embotando los sentidos. Por eso sorprende tanto que con aquello que nos tropezamos a diario haya quien consiga convertirlo en eso que llamamos arte. Esto es lo que está logrando el creador palmero Tomaso Hernández en las intervenciones que realiza en distintos puntos de la geografía insular. Él mismo ha definido ese camino como “la búsqueda de lo espectacular de la sencillez”.

En esta línea se enmarcan los dos miradores ecológicos a los que está dando los últimos retoques en el municipio de Fuencaliente, por debajo del volcán de San Antonio, que han creado sendos espacios privilegiados para disfrutar del paisaje del sur de La Palma, y son parada obligatoria para los turistas. Para ello no ha tenido que mirar más allá del terreno, sino sentirlo, conocerlo y arrancar de él toda su identidad.

Esto que parecería sencillo es quizá lo más complejo. “La sencillez requiere llegar a lo más profundo y se alcanza al conquistar la complejidad en lugar de ignorarla”, confiesa Tomaso Hernández. Con anterioridad, al realizar la integración paisajística de la Fuente Santa, ya se había familiarizado con la naturaleza volcánica de este entorno natural, que confiesa que se encuentra entre sus preferidos de la Isla, desde que de pequeño contempló una tarde la erupción del Teneguía.

Al contrario de lo que parece, “hace falta mucho trabajo para que algo resulte sencillo”, subraya el autor, quien recordó que la creación de los miradores comenzó con “un reconocimiento de la topografía como patrón a seguir, adaptándonos al terreno y a su espacio, con el objetivo de ser un parque nativo de especies vegetales endémicas, partiendo de la riqueza botánica y paisajística de Fuencaliente”. Uno de los miradores tiene una especie de montaña y el otro una espiral, como elementos identificativos.

Tomaso Hernández apuesta por una modelo integrador con la naturaleza. | DA
Tomaso Hernández apuesta por una modelo integrador con la naturaleza. | DA

El resultado son sendas construcciones integradas con el paisaje y el entorno, cómodas y atractivas para el visitante. Y para ello ha tirado de lo que ya estaba, reciclando materiales, como las piedras de la obra de la carretera del Sur que se está ejecutando en estos momentos o las mismas plantas del terreno, que ha trasplantado, “bejeque a bejeque”, cuando ha tenido que variar el terreno, o el sistema de compactación con tierra vegetal traída del norte de La Palma.

La cercanía entre los dos miradores, obligó a Tomaso Hernández diferenciar tanto la estructura de los espacios como su flora endémica, “utilizando parte de las plantas existentes, como los tajinastes blancos y azules y los bejeques en el mirador de la montaña, y creando un cardonal tabaibal en el de la espiral”. “La idea -prosiguió- era hacer un parque nativo”. En la dotación de la flora también colaboró el Vivero del Cabildo.

Otro de los aspectos que caracteriza los trabajos de Tomaso Hernández es que, pese a contar con la colaboración de especialistas en temas paisajísticos, botánicos o de la construcción, participa en todo el proceso del diseño y ejecución.

Así, el mobiliario de estos dos miradores también es original y podría ser un referente para el resto de infraestructuras de esta naturaleza que se creen en la Isla por su capacidad de adaptación al medio natural. Los asientos son una especie de sillones que están realizados con moldes de piedras volcánicas, al igual que los travesaños de las pérgolas, que aparentan ser troncos de pino, y que realizó, bajo su supervisión, la empresa Antonio Afonso.

“He querido hacer unos miradores cien por cien autosuficientes y que sirvan como un referente para seguir potenciando La Palma como Reserva de la Biosfera”, comenta Tomaso Hernández, quien señala que la diferencia con otros espacios creados con el mismo fin en la Isla está en la “integración con el paisaje”. “Partimos de la flora, la tierra y las piedras de allí. Todo ha sido reciclado. No necesitan un mantenimiento. Ellos solo se autoabastecen”. De hecho, tiene proyectado, para una nueva fase, la instalación de dos captadores de niebla para emplearla en el riego de los miradores.

La espiral identifica a uno de los dos miradores. | DA
La espiral identifica a uno de los dos miradores. | DA

Hay, por tanto, en su labor creativa también una preocupación ética con el medio ambiente. Preocupado por el cambio climático y las consecuencias que se derivarán para el planeta, reconoce que “mi utopía pasa por unas islas ecológicas”.

“Imagínate que el mundo sepa que existen 7 islas con buen clima, que el aire es limpio, con playas, con naturaleza, que se autoabastecen con energías renovables, que la agricultura y la ganadería sean ecológicas y, por tanto, se coma sano. Este y no otro, sería el verdadero futuro al que deberíamos aspirar en Canarias”, concluye.

DISEÑOS

Tomaso Hernández, también en Fuencaliente, lleva más de un año gestionando la imagen de Bodegas Teneguía. Durante ese tiempo ha recuperado el antiguo logotipo para las etiquetas de vino blanco y tinto que produce esta cooperativa vitivinícola. Con la llegada de las Fiestas Lustrales, le encomendaron que realizara el diseño para una edición especial de la Bajada de la Virgen 2015, en la que metió una de las figuras más emblemáticas de estos festejos como la de los Enanos.

Mientras tanto, también para las Lustrales, diseñÓ para el joyero Mábel la figura del Minué junto con el de la Virgen de las Nieves, creando así un nuevo icono que “hasta ahora no existía”. Por último, cabe destacar también la tarea que hizo en la entrada este de Fuencaliente, en la que generó el espacio para instalar la escultura del tonel de vino que ahora da la bienvenida al municipio, que no es un díseño suyo, pero sí retocó y sobre todo supo darle sentido a su ubicación.

Editan el catálogo ‘Tengo el control de la duda’ del artista Tomaso Hernández

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Tomaso Hernández, uno de los artistas palmeros con mayor proyección internacional, acaba de presentar el catálogo de la muestra ‘Tengo el control con la duda’, según se informa en una nota de prensa. La obra, que lleva por título el nombre de la exposición, recoge el proceso creativo del autor, entre las que se encuentran sus primeras videocreaciones, que fue la propuesta del artista palmero que el Centro Atlántico de Arte Moderno de Las Palmas de Gran Canaria acogió en el espacio CAAM-San Antonio Abad, dentro de su programa de creadores-comisarios.

El proyecto se articula en torno a la proyección de dos vídeos: ‘El control de los silencios’ y ‘Or did they’, de la serie ‘Bodegones de vídrio y frutas’, obra realizada entre los años 2007 y 2008, acompañados de fotografías y collages resultantes de su proceso creativo. Tomaso Hernández lleva trabajando sobre la luz y, principalmente, sobre la sombra desde 1996. Sus bodegones no son representaciones de objetos sino de sus sombras. Son bodegones de sombras. Evolución que le ha llevado del dibujo a la pintura; de la pintura a la fotografía; de la fotografía a las cajas de luz, y, finalmente, a la videocreación.

“Me di cuenta que sólo con la pintura no podía expresar lo que quería, los formatos estaban creciendo, eran cada vez mayores, hasta llegar al espacio natural. En medio de una transición procesual de la pintura a la fotografía hasta llegar al video, tratando de buscar el mejor lenguaje, el más exacto. Así la obra envuelve al espectador en una atmósfera. Las proyecciones me ayudan a transmitir esa sensación deseada”, explica.

El concepto que mueve esta serie es el juego de los contrarios, los opuestos, como una expresión de estos tiempos convulsos que vivimos. Los contrarios aparecen en todas las tradiciones gnósticas. La necesidad de conciliar los opuestos es una parte del trabajo de perfeccionamiento personal, de crecimiento humano, previo o paralelo a un cambio espiritual. William Blake dijo que “sin contrarios no hay progreso. Atracción y repulsión, razón y energía, amor y odio, son necesarios para la existencia humana”.

Tomaso aprovecha el concepto del juego de los contrarios, jugando con la construcción y la destrucción, el orden y el caos, lo negativo y positivo, el equilibrio y el desequilibrio, la acción y la reflexión. La dualidad de la realidad, en todas sus videocreaciones. Es el núcleo de esta obra del artista palmero. Vídeocreaciones cargadas de un mensaje rotundo que impresionan y que van más allá de lo que se ve con una simple mirada.

Currículum de Tomaso Hernández

Tomaso Hernández nace en La Palma en 1967. Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de la Laguna (Tenerife) en 1992, ha completado su formación con la realización de diversos talleres artísticos, entre ellos de Artes Plásticas en la Facultad de bellas Artes de La Laguna. Ha sido seleccionado para los Talleres de Arte Actual en el Círculo de Bellas Artes de Madrid por artistas como Anton Lamazares, Darío Villalva o Albert Ohelen. Fue seleccionado para el taller de Informática Gráfica impartido por Charly Braum en Arteleku en el País Vasco. Su interés por la obra gráfica le ha llevado a investigar las diversas técnicas en talleres realizados en Arteleku de la mano de Don Herbert la litografía y de Pepe Albacete la serigrafía. Así como en la Calcografía Nacional de Madrid.

Tomaso Hernández realizó un Master de Diseño Gráfico y Multimedia, especialización que explica la técnica utilizada en sus obras.

Las exposiciones se han sucedido a lo largo de su trayectoria. En 1991 realiza su primera exposición individual en la Galería Estudio Artizar de La Laguna, bajo el titulo ‘Alguien sabe más y más’. A esta le seguirían anualmente nuevas muestras. En 1992 realiza ‘Amanece que no es poco’ en el Ateneo de La Laguna y en 1993 ‘Por el motivo lo siento’ en la sala de Caja Canarias de La Laguna. En 1994 ‘Menos que nubes cielos’ en la Galería Estudio Artizar, La Laguna. En 1995 ‘Paisajes de amor al fresco’ en la sala O´daly en La Palma, finalizando una primera etapa con la exposición de bodegones en el Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife bajo el titulo ‘Hoy es siempre todavía’.

Tomaso inicia una nueva etapa basada en el estudio de la luz y principalmente la sombra, que le lleva fuera de las islas y comienza en Lisboa en la galería Arte Periférica con exposición de la serie: Vegetal II, basada y titulada como el libro de Tanizaki ‘El elogio de las sombras’ en 1998. Continúa en el año 2000 en el ICOM de Málaga con la muestra ‘Intervalo-creciente-deseo’. La investigación de las sombras le lleva en 2004 a exponer en La Casa de Velázquez en Madrid, bajo el titulo ‘Poco menos que nunca’. En el año 2008 Expone en Las Palmas en la Galería Luroa y en la sala del Consulado de España en Hannover, la serie titulada ‘De ahora en más’. En 2009 expone la videocreación basada en la serie de Bodegones de vidrios, ‘Silencio por el contrario’ en la catedral de       organizada por el Instituto Cervantes de Casablanca. En marzo de 2012 expone en la Galería Saro León de Las Palmas la serie: ‘Todo lo que sabe sobre nada’. En Septiembre de 2014 sus videocreaciones se vieron en el Museo Internacional de Arte Contemporáneo MIAC, Castillo de San José, de Lanzarote.

Tomaso ha participado en una veintena de muestras colectivas tanto en Canarias como en el territorio nacional e internacional. A lo largo de su trayectoria, ha participado en la Feria de ARCO de Madrid; en el Centro de Arte Juan Ismael de Fuerteventura; en la Galería Ambit de Barcelona; en la Bienal de Dak´art, en Dakar (Senegal); o en la Feria BerlinerListe en Berlín, Alemania.

Asimismo ha realizado diversos performances: En 1992 cuando realiza la acción ‘Alimentarse unos a otros’, en La Curva (en Tenerife) y en 1993 bajo el titulo ‘Por el motivo lo siento’ en la sala de Caja Canarias de La Laguna. En 2007 dirige a los alumnos de la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Gran Canaria en   el performance ‘Recuerdo’ en el CAAM.

Tomaso ha dictado varias conferencias y participado en diferentes mesas redondas.

En el año 2000 recibe el premio de la Bienal Regional de Artes Plásticas de Santa Cruz de Tenerife. Ese mismo año recibe mención de honor en el premio de pintura de Arona (Tenerife). En 1993 obtiene el premio Santiago del Teide (Tenerife). En 1991 le conceden el premio especial para pinturas relacionadas con la naturaleza, Premio Luis de la Cruz y Ríos y el premio Arte Joven en Las Palmas. En el año 2006 es reconocido en el Certamen de Arte Gráfico para jóvenes creadores de la Calcografía Nacional de Madrid.

En el año 2003 obtuvo la prestigiosa beca de la Casa de Velásquez en Madrid otorgada por el Gobierno de Francia.