Tomaso Hernández: La búsqueda de lo espectacular de la sencillez

Pasamos por la vida casi sin mirar. Se nos escapa la realidad de las cosas ante una constante tormenta de sensaciones que terminan embotando los sentidos. Por eso sorprende tanto que con aquello que nos tropezamos a diario haya quien consiga convertirlo en eso que llamamos arte. Esto es lo que está logrando el creador palmero Tomaso Hernández en las intervenciones que realiza en distintos puntos de la geografía insular. Él mismo ha definido ese camino como “la búsqueda de lo espectacular de la sencillez”.

En esta línea se enmarcan los dos miradores ecológicos a los que está dando los últimos retoques en el municipio de Fuencaliente, por debajo del volcán de San Antonio, que han creado sendos espacios privilegiados para disfrutar del paisaje del sur de La Palma, y son parada obligatoria para los turistas. Para ello no ha tenido que mirar más allá del terreno, sino sentirlo, conocerlo y arrancar de él toda su identidad.

Esto que parecería sencillo es quizá lo más complejo. “La sencillez requiere llegar a lo más profundo y se alcanza al conquistar la complejidad en lugar de ignorarla”, confiesa Tomaso Hernández. Con anterioridad, al realizar la integración paisajística de la Fuente Santa, ya se había familiarizado con la naturaleza volcánica de este entorno natural, que confiesa que se encuentra entre sus preferidos de la Isla, desde que de pequeño contempló una tarde la erupción del Teneguía.

Uno-de-los-aspectos-significativos-de-uno-de-los-miradores-de-Fuencaliente
Tomaso Hernández apuesta por una modelo integrador con la naturaleza.

Al contrario de lo que parece, “hace falta mucho trabajo para que algo resulte sencillo”, subraya el autor, quien recordó que la creación de los miradores comenzó con “un reconocimiento de la topografía como patrón a seguir, adaptándonos al terreno y a su espacio, con el objetivo de ser un parque nativo de especies vegetales endémicas, partiendo de la riqueza botánica y paisajística de Fuencaliente”. Uno de los miradores tiene una especie de montaña y el otro una espiral, como elementos identificativos.

El resultado son sendas construcciones integradas con el paisaje y el entorno, cómodas y atractivas para el visitante. Y para ello ha tirado de lo que ya estaba, reciclando materiales, como las piedras de la obra de la carretera del Sur que se está ejecutando en estos momentos o las mismas plantas del terreno, que ha trasplantado, “bejeque a bejeque”, cuando ha tenido que variar el terreno, o el sistema de compactación con tierra vegetal traída del norte de La Palma.

La cercanía entre los dos miradores, obligó a Tomaso Hernández diferenciar tanto la estructura de los espacios como su flora endémica, “utilizando parte de las plantas existentes, como los tajinastes blancos y azules y los bejeques en el mirador de la montaña, y creando un cardonal tabaibal en el de la espiral”. “La idea -prosiguió- era hacer un parque nativo”. En la dotación de la flora también colaboró el Vivero del Cabildo.

Otro de los aspectos que caracteriza los trabajos de Tomaso Hernández es que, pese a contar con la colaboración de especialistas en temas paisajísticos, botánicos o de la construcción, participa en todo el proceso del diseño y ejecución.

Así, el mobiliario de estos dos miradores también es original y podría ser un referente para el resto de infraestructuras de esta naturaleza que se creen en la Isla por su capacidad de adaptación al medio natural. Los asientos son una especie de sillones que están realizados con moldes de piedras volcánicas, al igual que los travesaños de las pérgolas, que aparentan ser troncos de pino, y que realizó, bajo su supervisión, la empresa Antonio Afonso.

“He querido hacer unos miradores cien por cien autosuficientes y que sirvan como un referente para seguir potenciando La Palma como Reserva de la Biosfera”, comenta Tomaso Hernández, quien señala que la diferencia con otros espacios creados con el mismo fin en la Isla está en la “integración con el paisaje”. “Partimos de la flora, la tierra y las piedras de allí. Todo ha sido reciclado. No necesitan un mantenimiento. Ellos solo se autoabastecen”. De hecho, tiene proyectado, para una nueva fase, la instalación de dos captadores de niebla para emplearla en el riego de los miradores.

La-espiral-identifica-a-uno-de-los-dos-miradores
La espiral identifica a uno de los dos miradores.

Hay, por tanto, en su labor creativa también una preocupación ética con el medio ambiente. Preocupado por el cambio climático y las consecuencias que se derivarán para el planeta, reconoce que “mi utopía pasa por unas islas ecológicas”.

“Imagínate que el mundo sepa que existen 7 islas con buen clima, que el aire es limpio, con playas, con naturaleza, que se autoabastecen con energías renovables, que la agricultura y la ganadería sean ecológicas y, por tanto, se coma sano. Este y no otro, sería el verdadero futuro al que deberíamos aspirar en Canarias”, concluye.

DISEÑOS

Tomaso Hernández, también en Fuencaliente, lleva más de un año gestionando la imagen de Bodegas Teneguía. Durante ese tiempo ha recuperado el antiguo logotipo para las etiquetas de vino blanco y tinto que produce esta cooperativa vitivinícola. Con la llegada de las Fiestas Lustrales, le encomendaron que realizara el diseño para una edición especial de la Bajada de la Virgen 2015, en la que metió una de las figuras más emblemáticas de estos festejos como la de los Enanos.

Mientras tanto, también para las Lustrales, diseñÓ para el joyero Mábel la figura del Minué junto con el de la Virgen de las Nieves, creando así un nuevo icono que “hasta ahora no existía”. Por último, cabe destacar también la tarea que hizo en la entrada este de Fuencaliente, en la que generó el espacio para instalar la escultura del tonel de vino que ahora da la bienvenida al municipio, que no es un díseño suyo, pero sí retocó y sobre todo supo darle sentido a su ubicación.